martes, 18 de julio de 2023

«EL CAMINO A SEGUIR»



El Racing ganó (0-1) al Real Oviedo, en el segundo partido de pretemporada de los racinguistas en el Sergio Sánchez, de El Berrón; ante un centenar de aficionados verdiblancos, demostrando que el Racing, nunca camina solo.
Siguen las buenas sensaciones de pretemporada.



Los verdiblancos volvieron a vestir la que será la primera equipación de esta temporada, con los dorsales amarillos, que se ven con poca nitidez, la misma cantinela que el Sábado ante el Burgos CF.
Veremos que nos depara en temporada regular esta elástica.

Los montañeses saltaron al terreno de juego con un once de calidad, aunque a estas alturas de temporada, nada es definitivo, ni mucho menos.



Ambos equipos saltaron al campo, con mucha intensidad, en un terreno de juego, en perfectas condiciones.

Poco tiempo dio para ver en acción al racinguista Ekain, que tuvo que ser sustituido en el minuto 5 por Santamaría, tras sufrir el vasco, un golpe en la cabeza que necesitó, puntos de sutura.

Fueron los carbayones, en el 7,  los primeros en llegar al área contraria, que tras una buena jugada individual de Viti, a punto estuvo de hacer el primero de la tarde, pero el balón fue detenido por Ezkieta, en una buena parada.

El Racing lo intentaba, con salida de balón desde atrás, pero el Oviedo muy bien colocado no daba tregua, con transiciones de mucha precisión, con un estilo marcado de Álvaro Cervera.

Así se llegó al primer cuarto de hora de partido, con el resultado inicial de (0-0).



El Racing empezaba a encontrar su sitio, comenzando a tener el control del juego, con Jorge Pombo muy activo y omnipresente.



Producto de este buen juego, llegó la primera jugada clara de gol de los montañeses, en el minuto 24; en una magnífica jugada por la banda de Mantilla,que llegó a la línea de fondo, poniendo el pase atrás, que a punto estuvo de aprovecharlo Yeremy, en primera instancia y después Lago Junior, en una segunda oportunidad, buena jugada de los verdiblancos.



Así se llegó a la primera media hora de partido, con un juego muy vistoso de los racinguistas.

José Alberto realizó el segundo cambio en el 32, dando entrada a Marcos Bustillo, en detrimento de Yeremy.
La entrada de Bustillo, le dio a los montañeses cierta estabilidad, provocando movimientos de mayor libertad a los centrocampistas, con un Pombo incansable.


El último cuarto de hora del primer acto, se convirtió en un  rondo de entrenamiento, sin oportunidades claras, con disparos lejanos de ambos equipos, sin ningún tipo de peligro.

La más clara la tuvo el Racing en el 43, en una buena acción individual del incombustible Jorge Pombo, que dio un pase entre líneas que apunto estuvo de aprovechar de disparo raso, Lago Junior, pero Leo Román muy atento, impidió el primero de la tarde.



Acto seguido, la réplica la pusieron los ovetenses, pero la defensa racinguista y Ezkieta, impidieron el gol asturiano.

Así se llegó al descanso, con el resulta inicial de (0-0)



El Racing saltó al terreno de juego en el segundo acto, con un once totalmente diferente, sin coincidir ningún jugador, que fue el siguiente:

Parera, Jorrín, Pol Moreno, Rubén Alves, Mario, Yeray, Iñigo, Diego Campo, Iñigo Vicente, Peque y Cedric.

Los primeros minutos de la segunda parte eran los racinguistas los que más presionaban buscando el gol, con un Peque muy activo entre líneas.
Seguían los montañeses intentándolo, sacando el balón desde atrás.

El Oviedo lo intentaba y a balón parado en un córner con efecto, pudo sorprender, pero Parera muy atento, despejó de puños.

El partido se animaba y en la jugada siguiente, un Racing con buena elaboración entre líneas, pudo sorprender con un magnífico disparo de Yeray Cabanzón, desde la frontal del área, pero el esférico salió repelido por el larguero.

Así  se llegó a la primera hora de juego, con el (0-0)  inicial en el marcador del Sergio Sánchez.



Seguía el Racing muy activo, jugando entre líneas, con un Oviedo jugando a merced de los cántabros; las oportunidades eran de los montañeses.

El perfil de los jugadores racinguistas de la segunda parte, dieron mucha eficacia al juego verdiblanco, con mucho poder ofensivo, con Yeray e Íñigo Vicente muy activos.
Sufría el conjunto de Álvaro Cervera, que no contactaba con sus atacantes.
 El gol racinguista, no acababa de llegar.

En el minuto 65 José Alberto realizó más cambios.

 Entraron Camus, Delgado, Juan, Dani y el portero Germán Fernández, sustituyendo a Cedric, Mario, Jorrín, Yeray y Miquel Parera.

Los carbayones tenían destellos, pero no acababan de concretar ninguna jugada.

Empezaba a caer el partido, notándose el cansancio de ambos contendientes, llegándose  a los últimos 10 minutos de juego reglamentario.

Era el Oviedo el que se hacía con el control del esférico en estos últimos minutos, producto de ello, sería una buena jugada, con dos remates que Germán Fernández se encargó de desbaratar.
Los cinco últimos cambios, no le vinieron bien a los racinguistas, pero estamos en pretemporada y hay que probar jugadores y diferentes pruebas de juego.

Aún así, el Racing lo seguía intentando y Peque, acto seguido con un disparo desde fuera del área, que se fue alto, pudo hacer el primero de la tarde.

¡¡Goooool, gooool, gooool!!



Y tanto fue así, que en el minuto 85, los verdiblancos consiguieron su recompensa, con el (1-0), en una magnífica jugada por el carril central, en la que intervinieron con una serie de pases precisos, Diego Campo, Peque e Íñigo Vicente y que el canterano Jorge Delgado se encargó de definir con un disparo raso por abajo.


Antes de llegar al final del encuentro, los montañeses tuvieron alguna más; que acabaron atacando por medio de Íñigo Vicente, pero no dio tiempo para más y el colegiado pitó el final del partido.

🏆 El capitán racinguista Íñigo Sainz-Maza, recogió en el Sergio Sánchez de El Berrón, el trofeo “Ayuntamiento de Siero”




Sigue el buen juego y las buenas sensaciones de los verdiblancos, que firmaron un partido muy completo, ganando (1-0) al Real Oviedo.

FALTA DE PEGADA.

Eso sí, hay que decir, que nos falta pegada arriba, fichar un "9" es prioridad absoluta.




Muy bien los canteranos, que sin duda se lo van a poner muy difícil ésta temporada a José Alberto.


Seguirá la semana de entrenamientos intensivos, hasta llegar al tercer encuentro de pretemporada, que será el primero en Cantabria, el próximo sábado 22 de Julio en El Pilar de Guarnizo, ante el Alavés de la liga LaLiga EA Sports a las 19:00 horas.



JOSÉ ALBERTO DIJO:

🎙️“En líneas generales bien, creo que es un equipo reconocible, tenemos una identidad y un estilo y eso es lo que buscamos. Independientemente del resultado, que ahora no es lo importante, estamos contentos” 

🎙️ “En defensa hemos estado serios, no hemos sufrido nada, y hemos tenido varias situaciones para marcar la diferencia, además del gol. Contentos y a seguir mejorando” 

FICHA TÉCNICA:

Real Oviedo: Leonardo Román, David Costas, Jaime Suárez, Viti, Camarasa, Oier, Francisco Sebastián, Alejandro Millán, Abel Bretones, Lucas Ahijado y Pelayo González. También participaron Javi Mier, Hugo Rama, Fumaca, Pomares, Nicolás, Charbel y Aimar.

Racing: Ezkieta, Mantilla, Mirapeix, Germán, Saúl; Aldasoro, Pombo, Sangalli, Lago Junior, Jeremy; Ekain. También jugaron Santamaría, Bustillo, Parera, Jorrín, Rubén Alves, Pol Moreno, Mario García, Íñigo, Diego Campo, Yeray, Vicente, Peque, Cedric, Germán Fernández, Dani Fernández, Juan Gutiérrez, Marco Camus y Jorge Delgado.

Árbitro: Fernández Buergo (asturiano). Amonestó al ovetense Javi Mier.

Gol: 0-1. Minuto 85. Jorge Delgado.

Incidencias: I Trofeo Ayuntamiento de Siero. Campo Sergio Sánchez (El Berrón, Asturias). Terreno de juego en perfecto estado. 1.500 espectadores, entre los que había un centenar de racinguistas.



elinsurgentecalleja.com



 


sábado, 15 de julio de 2023

«BUENAS SENSACIONES»


 Primer partido de pretemporada que acabó con empate (0-0) en Villarcayo, en el campo de El Soto ante el Burgos CF con una magnífica entrada, con desplazamiento de 300 aficionados racinguistas.



Los montañeses estrenaban elástica, con los dorsales en color amarillo, que se apreciaban con poca nitidez.

Con a penas una semana de entrenamientos, el equipo montañés salió con muchas ganas y haciendo un fútbol muy vistoso.




El equipo verdiblanco saltó al césped con un once muy variopinto, con varios canteranos de la partida y otros titulares de peso en la temporada pasada.

Los primeros minutos fueron de tanteo entre ambos conjuntos, clásico de pretemporada.

El Racing se gustaba y ponía el fútbol, mientras los burgaleses se defendían con orden.

Sería en el minuto 20, cuando llegó la primera ocasión de peligro en las botas de Peque, con un disparo desde la frontal, que rechazó la defensa burgalesa, enviando el cuero a córner.



El Burgos se defendía y los verdiblancos seguían creando ocasiones, sería en el minuto 27 cuando Yeray Cabanzón tendría otra clara ocasión, pero su disparo salió desviado, por encima de la portería de Loid.



Llegamos a la primera media hora de juego, con los montañeses mandando en el juego.

José Alberto aprovechó para realizar los primeros cambios, dando entrada a los canteranos Jeremy y Santamaría, en detrimento de Íñigo Vicente y el debutante Ekain.



No le sentaron muy bien los cambios a los montañeses, que dieron un bajón considerable en el juego, cediendo el testigo a los burgaleses.

Así las cosas, los castellanos, tuvieron la primera oportunidad clara, en el 34, pero Parera, muy atento envió el esférico a córner.

Aún tuvo otra más el Burgos, con una falta en la frontal, que se resolvió sin peligro claro.

Así se llegaría al descanso, con ambos conjuntos igualados en juego y oportunidades.





La segunda parte fue una revolución en ambos equipos, como partido amistoso que es, el Racing cambió todo el equipo.

Este sería el once completamente cambiado, que saltó al césped.

Once racinguista de la segunda parte.

Ezkieta, Dani Fernández, Pol Moreno, Rubén Alves, Jorrín, Lago Junior, Íñigo, Bustillo, Camus, Pombo y Cedric. 


Los verdiblancos muy enchufados salieron igual que en el primer acto, con ganas de buscar el primer gol, con Cedric muy activo, que tuvo una oportunidad clara, pero su remate se fue manso a las manos del arquero burgalés.

Se cumplía la primera hora de partido, con otra oportunidad de Cedric, pero su disparo salió desviado por arriba.



El juego era un tuya-mia y en la siguiente jugada la tuvo el Burgos, con un disparo de Mumo que se fue fuera por muy poco.

A renglón seguido, el debutante con la elástica racinguista, Lago Junior remató al lateral de la red.



Seguía el empate sin goles en el marcador.

Los montañeses se hacían con el control del partido y en el minuto 65, tuvieron una doble ocasión en las botas de Cedric que repelió la defensa, el despeje le cayó a los pies de Camus que se sacó un latigazo desde la frontal, que se estrelló en el larguero; sin duda, la ocasión más clara del partido.

El Racing atacaba y el Burgos se defendía con una defensa sobria, muy asentada.

Más cambios por parte de José Alberto.

 En el 74, entraban, Jorge Delgado, Mirapeix, Germán Fernández y Sangalli, sustituyendo a Cedric, Pol Moreno, Ezkieta y Lago Junior.

Seguía el  asedio de los verdiblancos, con dos ocasiones consecutivas que los cántabros no conseguían convertir en gol.

En el 75, la tuvo nuevamente Marco Camus, en un córner votado a la frontal por Pombo, que el cántabro remató con potencia, pero el balón se fue fuera por centímetros.



Seguían pasando los minutos con un Racing que seguía con la posesión del esférico, con un Burgos al que le quemaba el balón en los pies.

Los locales se iban diluyendo como el bicarbonato y el Racing no conseguía el ansiado gol.



Una y otra vez, los verdiblancos salían jugando desde atrás, con mucho orden y sentido.

Así se llegó al final del partido con el resultado inicial de 0-0.

El Racing salió de Villarcayo dejando un buen sabor de boca, con un juego muy aceptable en la primera prueba de la pretemporada ante un rival directo en LaligaHypermotion.

Tras el encuentro ante los burgaleses, el cuerpo técnico racinguista dará descanso a la plantilla el domingo 16, para volver al trabajo en La Albericia el lunes día 17. Su próximo ensayo será ante otro rival de Segunda División -el Real Oviedo- en El Berrón el martes, 18 de julio, a las 19:00 horas.






JOSÉ ALBERTO DIJO:

🎙️ "Las sensaciones son buenas. Para ser el primer partido el equipo ha competido bien, ha tenido ritmo, ha generado bastantes ocasiones de gol y no ha sufrido demasiado atrás. Tenemos que ajustar algunas cosas pero el equipo ha estado bien"

🎙️  "Lago Junior y Ekain son dos jugadores nuevos, tenemos tiempo para que se vayan adaptando y cogiendo los conceptos que queremos" 

🎙️ "En El Berrón también daremos minutos a todos los jugadores. Al final son dos partidos en muy pocos días. La idea es la misma que la de hoy, que todos tengan minutos de competición y vayan cogiendo rodaje"

FICHA TÉCNICA:

Burgos CF: Badiashile, Borja González, Atienza, Fer Niño, Álex Bermejo, Álex Sancris, Uni Elegezábal, Curro Sánchez, Aitor Córdoba, Saúl del Cerro y Lucas Ricoy. También participaron Raúl Navarro, Edu Espiau, Andy Rodríguez, Javi López- Pinto, Sierra, Goldar, José Matos, Miki Muñoz.

Racing: Parera, Mantilla, Germán, Juan Gutiérrez, Saúl; Aldasoro, Diego Campo, Yeray, Vicente, Peque y Ekain. También jugaron Jeremy, Santamaría, Ezkieta, Dani Fernández, Pol Moreno, Rubén Alves, Jorrín, Íñigo, Bustillo, Lago Junior, Marco Camus, Pombo, Cedric, Germán Fernández, Mirapeix, Sangalli y Jorge Delgado. 

Árbitro: Aimar Velasco Arbaiza (vasco).

Incidencias: Primer partido de la pretemporada 2023/24 del Racing. El Soto. Villarcayo (Burgos). 1.000 espectadores, entre los que había 300 racinguistas. El conjunto cántabro estrenó su primera equipación del nuevo curso formada por camiseta con rayas verdiblancas verticales, pantalón negro y medias verdes, con dorsal amarillo que se apreciaba con poca nitidez.






sábado, 1 de julio de 2023

"LA VIDA DE ROCÍO"

 


Amanece caluroso en la capital hispalense, está siendo una primavera cálida, con días muy claros; corre el mes de mayo de 1977 y Catalina Miralles (más conocida como Cata) se dispone a abrir su cafetería en el barrio de Triana, son las siete de la mañana y su marido está a punto de llegar de Mercasevilla, con el género de calidad que caracteriza a su negocio. Francisco Carmona (más conocido como Paco El de Triana) es un empresario muy emprendedor que lleva la hostelería en las venas, heredada de su predecesor, (que no fue otro que su progenitor y fundador del negocio familiar: “Cafetería Triana”, famosa por su chocolate y sus churros), ya jubilado.

Francisco y Catalina (pacenses de nacimiento, pero sevillanos de adopción), acaban de inaugurar su segunda cafetería (Triana-2) en el barrio de Nervión y se están convirtiendo en conocidos empresarios sevillanos.

La jornada comienza fuerte, los alfareros del barrio llegan hambrientos con ganas de llenar la andorga, las tostadas de jamón ibérico, con aceite de oliva y tomate triturado, no paran de correr a través de la barra, la cafetera a pleno rendimiento, la zurrapa, la manteca colorada o la carne mechada también son manjares distinguidos, sin olvidarnos, por supuesto, del desayuno estrella, los churros.

Son las nueve de la mañana y el cansancio hace aparición en Cata, embarazada de nueve mases; su tercer embarazo está siendo muy propicio.

Paco la ha dicho hace días que se quedara en casa descansando, pero es muy testaruda y ha hecho caso omiso.

Ha llegado el día, Cata rompe aguas detrás de la barra y se tiene que sentar; mientras Paco se apresura a traer su coche para salir velozmente al Hospital Maternal, ubicado dentro de El Hospital General (actualmente Hospital Virgen del Rocío).

El 31 de mayo de 1977 a las 19:00 horas ve la luz Rocío, primera hembra de la familia, ya que sus dos hermanos mayores son varones (Francisco y José).


Su nacimiento, colma de alegría a todos, finalmente ha llegado una niña a casa de los Carmona-Miralles y Paco no puede ocultar su felicidad; seguramente, será la niña de sus ojos.

Rocío ha nacido “con un pan bajo el brazo”, los negocios familiares cada vez van mejor y la pequeña crece en un ambiente muy agradable.


Ella y sus dos hermanos (ambos cursando la Educación General Básica), son atendidos por una interina de mucha confianza en la familia (para los niños, es “La Tata”), ya que el matrimonio, tiene que seguir atendiendo los negocios.

La pequeña Rocío crece feliz, muy revoltosa y dicharachera, con solo cuatro años ama el flamenco y cada vez que escucha el compás de la guitarra o el taconeo en los tablados le pide a su “Tata” que la acompañe a la calle Betis para ver in situ las actuaciones.

Vivir en el barrio de Triana es lo que tiene y como buena trianera, lleva el flamenco en las venas. Sus primeros pasos los dio taconeando con unos tacones de su madre y al cumplir cinco años, sus padres la regalaron un vestido de flamenca con todos sus complementos.

Los años van pasando y sus hermanos ya están cursando sus estudios en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Sevilla.

Han crecido en los negocios familiares y sin duda serán dignos sucesores de sus padres.

La pequeña Rocío ya es una adolescente, que con sus trece años recién cumplidos acaba de terminar la Educación General Básica: acabado el verano, empezará a cursar el Bachiller en el IES Triana, recientemente inaugurado en el barrio sevillano.

Nuestra bailaora está muy contenta, porque ahora tendrá un mes para poder disfrutar de su gran pasión; sabe que agosto se tiene que ir con sus padres a la casa familiar de Matalascañas, allí no podrá practicar su pasión, pero si podrá disfrutar de la playa, de sus amigas y probablemente de sus primeros escarceos amorosos.


Risueña y pizpireta, es la alegría de sus padres, ella sabe que es la debilidad de su padre y siempre consigue lo que quiere con él; mientras Cata, se enfada y refunfuña que siempre se sale con la suya, riñendo a Paco, murmurando que la tiene muy consentida.

Rocío quiere ir a una fiesta de final de verano en la casa de unos vecinos y ha conseguido que su padre la de permiso, eso sí, a las diez de la noche en casa.

Nuestra protagonista ha quedado a las cinco de la tarde en la plaza del pueblo con sus amigas, desde allí irán a la fiesta que organiza Rafael, una casa en la misma urbanización, donde se ubica la morada familiar de Rocío.

Rafa Guerrero es un chaval de Bilbao, dos años mayor que ella, llevan veranos coincidiendo, pero apenas han intercambiado dos palabras en ese tiempo. Hoy la situación es diferente, los chavales están solos, sin adultos de por medio.

Ambos se gustan y hoy no quieren esconder sus sentimientos, así que deciden dar rienda suelta a su imaginación; el chaval le planta un beso en los labios Rocío le corresponde con pasión, su primer beso de adolescente.

Se acerca la hora de regresar a casa, pero ambos no quieren despegarse, ha sido una tarde maravillosa, algo que no olvidarán; pero el deber manda, a las diez en casa. Los chicos se despiden hasta más ver, cada mochuelo a su olivo.

Tardarán meses en volver a verse, las obligaciones mandan, las vacaciones de verano han finalizado y hay que retomar los estudios.

Rafael, a seguir con el Bachiller y ella a comenzar a cursarlo.

—¡Así me gusta hija, que seas puntual! La obediencia y la puntualidad son dos virtudes con las que llegarás muy lejos en la vida.

—¡Seguro que sí papá, es mi obligación ser responsable!

La familia apura sus últimas horas en tierras onubenses, aunque todavía volverán algún fin de semana, serán muy esporádicos, con la llegada del mal tiempo y las obligaciones, resulta imposible.

Los tortolitos ya están en sus respectivas ciudades, acaban de separarse y ya se extrañan, lo tienen muy complicado para verse, él en el norte y ella en el sur.

Seguramente no volverán a estar juntos hasta las vacaciones de Semana Santa, la familia del chico siempre baja a Sevilla a visitar a la familia y disfrutar de las procesiones. Mientras tanto, el correo postal y las llamadas de teléfono clandestinas, serán su consuelo.

Los dos son grandes estudiantes, de matrícula de honor. Han llegado las fiestas navideñas y se echan mucho de menos, intercambian postales, pero no es lo mismo. Están impacientes, pero hasta que no llegue La Pascua, no se podrán abrazar, besar y agasajar. Está claro que no pueden vivir el uno sin el otro, a pesar de su juventud, ambos lo tienen muy claro.

Ha llegado el día fantástico, ambos se ven al término de una procesión en Triana-2, (como los churros familiares no los hay), pero necesitan algo de intimidad. Rocío pide permiso a sus padres y la pareja se va de paseo al Parque de María Luisa, deciden ir caminando, el día es agradable y el sol calienta.

A pesar de la media hora caminando que separan Nervión y el Paseo de las Delicias, todavía les queda mucha vitalidad; así que deciden alquilar una barca y remar, disfrutando ambos, de su compañía. Los chicos sellan su amor eternocon un beso, prometiéndose fidelidad eterna.

Quedan apenas dos años para la “Expo92” (todo un acontecimiento en la capital hispalense) y de regreso a Triana, no hay valla publicitaria o marquesina que no anuncie dicha exposición, con Curro, la simpática mascota como protagonista.

Ha llegado el magnífico año noventa y dos, la pareja disfruta de todos los acontecimientos de la exposición y por supuesto de su amor, su relación va como la seda.

Han pasado varios años y muchos acontecimientos en la familia.

Paco y Cata se acaban de jubilar y han cedido el testigo de sus negocios a sus dos hijos (consolidados empresarios sevillanos), ya son cuatro cafeterías y dos gimnasios. El culto al cuerpo se ha puesto de moda en España y Sevilla no iba a ser menos. Francisco y José ya están pensando en abrir dos centros deportivos más.


Rocío y Rafael han decidido dar el paso decisivo en su relación y unirse en matrimonio, la noticia hace muy felices a ambas familias, por encima de todos a Paco; la niña de sus ojos se casa.

Pero todavía tienen que esperar dos años, el chico acaba de terminar su ingeniería en Harvard, su sueño se ha hecho realidad y ya tiene su doctorado en ingeniería aeroespacial, pero a nuestra bailaora todavía le quedan dos cursos para doctorarse y ser una oncóloga pediátrica de prestigio, también en la misma universidad. Ambos han tenido la oportunidad de disfrutar de su amor en Massachusetts, cursando sus estudios en el mismo campus universitario.

Ha llegado el gran día (año 2005), nuestros protagonistas se casan; celebran la ceremonia en la iglesia de Santa Ana, la Catedral de Triana, en el barrio que vio crecer a la doctora.

Todos están exultantes y rebosantes de alegría, el banquete en el Hotel Alfonso XIII ha sido todo un éxito y la fiesta se alarga hasta altas horas de la madrugada.

Comienza una nueva vida en Sevilla de nuestros recién casados que, por expreso deseo de Rocío, vivirán en un precioso ático de la calle Betis, en el barrio de Triana, con vistas al Guadalquivir.

Nuestra pareja está cada vez más unida y fruto de su amor van a ser papás. La alegría entra en el hogar trianero, colmando de felicidad sus vidas.

Nuestra oncóloga ya está de tres meses y ya sabe cuál será la buena nueva; el ecógrafo dicta sentencia, está esperando mellizos, además, son pareja, niño y niña.

En casa de los Guerrero-Carmona ya se preparan para el futuro; a Rocío la han aconsejado que se tome la vida con más tranquilidad, que baje el pistón del trabajo, pero ella es muy testaruda. (Nos recuerda a Cata cuando estaba embarazada de la doctora, que rompió aguas detrás de la barra). No hay duda, su hija es igual.

Además, para Rocío, sus pacientes, (“sus niños”), son algo más que sus enfermos, son su pasión; para ella, cada uno de ellos, es un rayo de luz que ilumina los muros del hospital y de todos los profesionales de la Unidad de Oncohematología Pediátrica, de la cuál, Rocío es la jefa.

Aun así, se ha dado un respiro y se ha cogido unos días libres (bien merecido, después de una eterna y agotadora guardia de veinticuatro horas) para ir con su madre de compras, los mellizos no esperan y necesitan equiparse, solo quedan tres meses para su nacimiento y aún faltan muchos flecos. También quiere aprovechar para comprar los últimos accesorios para la futura habitación de los bebés.

Por supuesto, siempre acompañada de su perro Blas, fiel compañero. Lo que peor lleva Rocío, es la ausencia de Rafa, que se encuentra en París, en la ESA(Agencia Espacial Europea), el ingeniero ha sido seleccionado con el puesto de titular y tiene muchas opciones de salir al espacio en alguna misión futura, su trabajo en diferentes empresas aeroespaciales desarrollando diversos proyectos le han aupado a lo más alto del panorama espacial europeo.

Acaba de terminar la Feria de Abril y la capital hispalense vuelve a la normalidad.

Amanece un nuevo día en Triana y el sol brilla en todo su esplendor, nuestra protagonista irradia felicidad, sabedora que a mediodía podrá abrazar a Rafa.

Hoy toca acudir al veterinario con Blas para una visita rutinaria y Rocío decide ir dando un paseo hasta la consulta. Las farolas trianeras le saludan al pasar y las aceras brillan tras sus pasos, al pasar por la academia de baile, la doctora se para en la puerta y mira con añoranza como entran a clase varias compañeras, es lo que peor lleva del embarazo, no poder continuar con su pasión.

De vuelta a casa se reencuentra con su marido, un mes sin abrazarse es mucho. Para celebrarlo y a pesar del cansancio de Rafa, se van al Bar Casa Casimiro (para ejercer una de las pasiones de la pareja siempre que pueden) a tomar el aperitivo, unos calabacines fritos que son famosos por su rebozado y que son la delicia de los paladares más exigentes.


Ya es pleno Julio y la capital hispalense arde. Hoy la doctora se ha despertado muy cansada, a pesar de ser madre primeriza, su profesión le dice que ha llegado el día; y así es, al incorporarse para ir al aseo, rompe aguas.

Rafa se está duchando y al acabar se encuentra con el panorama, se visten con tranquilidad y bajan al garaje.

En Urgencias del Hospital de la Mujer del Virgen del Rocío ya esperan a su compañera con los brazos abiertos.

El parto ha sido natural y muy rápido, en solo dos horas escasas, han visto la luz los mellizos Marta y Juan; que han nacido un 16 de julio de 2010 en el mismo hospital que nació su madre.

Abuelos, tíos, amigos íntimos, todos están entusiasmados con la noticia, la familia crece.

Ha llegado el día del bautizo, pleno octubre, pero con calor (este otoño está siendo muy caluroso en la capital hispalense), en la iglesia los padrinos, (Francisco, hermano de Rocío y Edurne, hermana de Rafa) ejercen como tal.

Los años van pasando y la doctora está cada vez más implicada en un proyecto pionero en el cáncer infantil. 

Rafa acaba de aterrizar en la Tierra, además literal, se ha convertido en el tercer astronauta español en salir al espacio. ¡Ahí es nada!

Los mellizos ya tienen ocho años y han heredado el brillo y la bondad de sus padres, ambos llevan el baile en la sangre y el deporte en general.

Marta es una bailaora con mucha pasión, igual que su madre.

Juan también baila, pero su verdadera pasión es la natación (perteneciente Al Club Natación Mairena) y ya tiene varias medallas en su haber.

Hoy, es un día muy especial para Rocío y Rafa, a las doce del mediodía van a reinaugurar las nuevas instalaciones del Centro Cívico La Casa de las Columnas en Triana. Se ha construido un edificio anexo, que llevará el nombre de la oncóloga, en honor a su gran labor social y humanitaria.

El matrimonio es muy querido en el barrio trianero y sus vecinos les adoran.


Para rematar la jornada, ambos acudirán al derbi liguero por excelencia, un Sevilla CF- Real Betis Balompié en el Ramón Sánchez Pizjuán.

Rocío bética hasta la médula y fan número uno del cántabro Sergio Canales y su hermano Francisco directivo del club del Nervión y sevillista a carta cabal; el pique está asegurado.

Menos mal que Rafa es del Athletic Club de Bilbao y se mantiene neutral.


Amanece lluvioso, es invierno y el frío traspasa los huesos. Rocío se dirige al hospital en su bicicleta cuando un desalmado ebrio al volante, la embiste con su vehículo, la doctora está malherida y la gravedad de las lesiones la provocan un coma.

Rafa y los mellizos están desesperados y toda la familia reza por su recuperación. Afortunadamente, después de una semana, Rocío despierta en la UCI.

No hay secuelas y la oncóloga se repondrá de sus lesiones.

Un año después Rocío vuelve a ejercer su profesión, con más ímpetu, si cabe; sus compañeros estaban deseosos de volver a tener a su jefa entre ellos.

El proyecto en el que la doctora trabajaba antes del accidente, ha sido todo un éxito y ha cosechado varios premios.

Rafa ha dejado de ejercer como astronauta y es catedrático en la Escuela de Ingenieros de la Universidad de Sevilla.

Los mellizos cursan primero de la ESO en el Colegio La Salle Felipe Benito de la capital hispalense y como no podía ser de otra manera, son unos magníficos estudiantes, igual que sus progenitores.

Hoy Rocío sonríe a sus plantas en la terraza de su casa, ha pasado lo peor y la oncóloga está totalmente recuperada. El centro cívico es una fiesta y sus vecinos celebran la definitiva recuperación de su vecina.

No hay nada mejor para celebrarlo, que ir a Casa Casimiro al aperitivo y celebrar lo más bonito que puede tener un ser humano: la vida.


Las calles trianeras vuelven a sonreír, las farolas se iluminan en todo su esplendor y el Guadalquivir llora de felicidad.

lunes, 26 de junio de 2023

«Somos fantasmas cabalgando en la sombra de las noches más oscuras»

 


La calma se apodera de la tripulación, no hay miedo, lo peor de la tormenta ya pasó.

Es como soñar despierto y no dormido, el tiempo se ha detenido, los últimos rayos de sol entran por los "ojos de buey", iluminando mi camarote como un candil en una noche oscura del Paris a principios del siglo XX.

El capitán intenta la ciaboga, pero el barco permanece estático, clavado en un punto constante, observando el horizonte lejano en medio del océano, ¿habrá vida después de la muerte?, ¿o seguimos vivos? Sinceramente, la confusión se apodera de todos, juraría que la tormenta nos hundió,  no entiendo nada.
Me pellizco y duele, ¿por qué la luna se vislumbra en la lejanía?

Me dijo un buen amigo que sería yo quién cambiaría el devenir de la humanidad, con descubrimientos inverosímiles e inusuales, pero jamás pensé  la situación que estoy viviendo.

Nos llaman por megafonía, el capitán nos quiere a todos en cubierta en cinco minutos.
 — ¡Señores, no se que está ocurriendo! La confusión se apodera de todos nosotros, no tengo palabras que justifiquen lo acontecido. Los instrumentos de navegación han enloquecido, aporten sus ideas.

 —Mi capitán, si me lo permite, yo creo que estamos inmersos en un agujero negro, básicamente no hay ninguna conexión entre nuestro tiempo y el tiempo dentro del agujero.
Esa es mi perspectiva para ganar claridad, como escalar una colina y llegar a la cima para ver la luz, somos mirlos que vuelan sin rumbo, en círculos sin movimiento, el mundo se ha parado, es eso, o estamos muertos y somos fantasmas cabalgando en la sombra de las noches más oscuras.

Tengo claro que yo no me olvido de dónde vengo, creo que es un mal sueño, que volveré a casa con mi familia.

  —¡Joder, marinero! Nos ha dejado peor de lo que estábamos, aunque hay que reconocer que estamos pensando como usted, cosas raras y absurdas.
 —Créame señor, mi intención no es crear más confusión en la tripulación, pero tengo claro que nuestra vida se apaga, cuál llama en una vela que languidece.

El sol deja la marca del paso del tiempo en el casco del barco, el viento no se intuye y nuestro semblante es el mismo que el primer día que empezó todo esto.

Estoy convencido que estamos anclados en el espacio-tiempo.
Adiós al pánico y al miedo, lo mejor será conservar la calma y pensar que todo esto es una pesadilla constante.



 —¡Capitán, capitán! Alguien se acerca a gran velocidad, es una silueta inmensa que oscurece la claridad.

 —¡Estáis aquí, esto es un maldito milagro de la vida, es incomprensible, podemos veros, hablad, por favor!

 — Pero, quién son ustedes? 
 —Somos el barco de salvamento de la marina española, estamos en el 2032, llevan ustedes desparecidos desde hace diez años, cuando una tormenta arrasó los océanos dejando millones de víctimas.
—Tienen que dar muchas explicaciones.
 —No hay nada que explicar, parece que fue ayer cuando zarpamos de Cartagena, es lo único que podemos decir.

martes, 20 de junio de 2023

«¿Algún día llegará la paz?»


 ¿Quién es este señor?

—Yo lo conozco, es el responsable de esta guerra absurda.

—¿Me está usted diciendo que este individuo es el responsable de esta barbarie?

—Efectivamente, así es, les presento.

—Franco, él es Hitler. Hitler, él es Franco.

—El que faltaba, por ahí asoma Mussolini.

—Y ahora aparecerán Stalin y el mismísimo Che Guevara.

—¿Algún día llegará la Paz?

—Complicado, por ahí viene un tal Putin.

lunes, 19 de junio de 2023

«¡Que rabia, otra vez me quedé en lo mejor del sueño!»



 Corre el mes de Junio de 1932 en Soria — cuna del Duero y Campos de Castilla de Antonio Machado— y Curro se prepara para ir con su padre—maestro de escuela—  a la escuela. Algo habitual, ya que Gregorio da clase a su hijo y siempre van  caminando;  es el ultimo año, Curro ya tiene catorce años y llega el fin de un ciclo, teniendo que comenzar sus estudios superiores.


—¡Adiós María! — ¡Tened buen día chicos!

—Buenos días chavales, como sabéis hoy es el último día de clase y el final de un ciclo para mí, el próximo curso lo impartiré en otra ciudad, concretamente en Madrid.

Curro no da crédito a lo que está oyendo, en su cabeza se amontonan las preguntas.
—Pero... ¿por qué? ¿A qué esperabas para decirlo? —Tranquilízate hijo, ya hablaremos en casa.

—¡Ya hemos llegado cariño! —Sentaros a la mesa que el cocido ya está listo.
Curro no dice ni una palabra y su madre ya sabe lo que ocurre, así lo había convenido con su marido; decidieron esperar al último día de clase para contar a su hijo la noticia del traslado y de importantes cambios en la familia.
—Curro, mi amor, aunque cambie el ciclo, siempre brilla el sol, siempre da calor, allá donde tu cuerpo habite, siempre estará tu corazón y el de papá y mamá.
—Estaba claro que usted también lo sabía madre y yo el último mono de esta casa.
— Cuida tus palabras muchacho, no hables así a tu madre, así lo decidimos y tienes que acatar la situación;  no queríamos que afectara a tus estudios.

El tren a la capital parte en una hora. En las maletas no solo viajan ropa y viejos libros, también viajan recuerdos, noches estrelladas pescando en el Duero, esos Campos de Castilla correteando desde muy chico, los helados de la señora Simona o esas interminables charlas con Juana.
— ¡Adiós a todo, Madrid allá voy! 

Curro se ha adaptado a su nueva vida, su relación con sus progenitores es ejemplar y sus nuevas amistades son maravillosas; en especial su amiga Isabel, a la cuál le une más que una amistad.

—Padre, mañana comienza en Recoletos la primera edición de la Feria del Libro de Madrid y dicen que habrá muchos escritores y cantidad de libros; iré con Isabel a visitar todas las casetas.
—Me parece fantástico hijo, yo estaré en la caseta 32 firmando ejemplares de mi libro, con otros dos escritores.
— Vamos a la caseta de mi padre Isabel, a ver que tal lleva la mañana.
— ¡Buenos días padre! —Venid chicos, que os voy a presentar. A mi derecha Federico García Lorca y a mi izquierda, Miguel Hernández, dos poetas que empiezan a pegar fuerte en las letras.



La Guerra Civil estalla y todo se desmorona en la vida de Curro cual castillo de naipes.
¡Oh no, espera!

—¡Curro despierta, o llegarás tarde al colegio!
—¡Vale mamá!

— ¡Que rabia, otra vez me quedé en lo mejor del sueño!
Feria del Libro de Madrid en 1933


domingo, 18 de junio de 2023

«Hay mil razones para ser feliz»

 


Nico está convencido que hay mil razones para ser feliz; sin embargo varios de sus amigos irradian negatividad.

Siempre protestando porque sus padres no les dan todo lo que piden, el último modelo en deportivas, un viaje a Eurodisney, el patinete más veloz, la mejor videoconsola, el iPhone actualizado, todo esto, con una media de catorce años.

Nuestro adolescente nada a contracorriente, siempre está inventando lo que quiere, soñando con elegir su destino, nunca se rinde, quiere dejar de pensar lo siento, ser un cobarde a ojos de esta sociedad que le rodea, un ambiente de consumo, apariencia y sin sentido.
Nico está interno en un colegio clerical en Pamplona, porque su pueblo natal en Navarra  —de solo quinientos habitantes —, carece de centro educativo.

Sus padres trabajan de sol a sol la tierra y cuidan del rebaño de más de cien ovejas; mientras Gregorio va trazando los surcos con su tractor diariamente, Claudia elabora uno de los mejores quesos de la zona en su quesería, ayudada por su hija Lorena veinteañera.

Mientras se matan ahí fuera por la mejor pistola del "Fortnite", nuestro protagonista devora libros y cultiva su mente con citas de Alberti o se pierde en el mundo aventurero de Alberto Vázquez Figueroa, desgraciadamente en la actualidad, algo inaudito en un chaval de catorce primaveras.
Soñador incansable, su cabeza siempre está viajando a través del papel, pensando que algún día visitará todos los lugares que salen en sus amigos los libros. En su interior circula un gran impulso aventurero, que retuerce sus arterias, anhelando vivir cosas diferentes a las trazadas por esta sociedad manipulada.
Tiene claro que todo lo bueno que le tiene que ocurrir en un futuro inmediato, está en su pueblo, con su familia y sus ovejas.
Las clases llegan a su fin y las ansiadas vacaciones de verano ya están aquí; el chaval hace su maleta y sube al autobús que en dos horas le devolverá a sus raíces, al olor a leche de oveja, a tierra mojada o a la frescura del caudaloso río que atraviesa su pueblo.
Mientras sus compañeros de pupitre, piensan en esos días interminables, con el culo pegado a una silla, con la vista constante en una pantalla que atrofia sus sentidos, si hay suerte alguna tarde irán a la piscina, pero sin desconectar de su teléfono móvil — no vaya a ser que se pierdan el último WhatsApp o la última actualización de juegos varios —, sin duda, son esclavos de la tecnología.

 —¿Qué tal tu primera noche en casa cariño? Espero que hayas descansado bien.
 —Genial madre, me siento estupendo, tenía muchas ganas de volver y disfrutar de mil y una aventuras.
—¡Tú siempre tan soñador hijo mío, no cambies nunca! —Le aseguro que no, recorreré el mundo con mi mochila y mi guía de viaje.
¡Por cierto madre, está usted muy guapa!  —¡Qué zalamero eres granuja!
 —Desayuna  fuerte que tienes que ir a echar una mano a tu padre en la tierra.
—No se preocupe, contaba con ello, esta tarde si lo desea, le ayudo con los quesos.
—Buenos días padre. —¡Hola Nico, qué ganas de verano, para tenerte a mi lado, echaba de menos tu conversación, tu espíritu aventurero, tu derroche de energía, tu irradiante sonrisa, siempre feliz con lo más insignificante, eres mi viva imagen.
 —No siga usted padre, me va a  hacer llorar, le echaba tanto de menos... no cambiaría ni un minuto por lo que somos, por estar a su lado labrando la tierra a lomos de su tractor.

El verano avanza y Nico sigue encontrando en su pueblo mil razones para ser feliz, las conversaciones con su padre, los desayunos con su madre y hermana o esas pipas en el banco de la iglesia con su amiga Carolina —otra soñadora como él —, su amiga del alma y futura compañera de viaje.

Hoy amanece caluroso, nuestro protagonista muy madrugador ya está desayunando y conversando con su hermana, sin saber que algo insólito le aguarda.
De entrada hoy ya es diferente, no irá a echar unas horas con su padre, ya que sus progenitores se han ido a Pamplona a una cita médica, hace semanas que Gregorio no se encuentra bien y va a pasar un chequeo exhaustivo.

Un cambio repentino de situación sorprende a nuestro aventurero, ese verano a la vista, esa mirada, esa calma después de la tormenta, el cuerpo a tierra después de una jornada intensa, cuando creía que Carolina ya no iba a declararse, sucede lo más incoherente, una de esas mil razones para ser feliz.
 —Se que somos unos niños todavía, unos adolescentes que empiezan a vivir, pero creo que no somos conscientes de lo que tenemos y ya que tú no te atreves a dar el paso, le daré yo.
¡Te quiero con toda mi alma y te querré siempre Nico, lo tengo clarísimo!
 —Yo también a ti Carolina, no podría vivir sin ti.
Sin apenas percatarse, los adolescentes amigos de la infancia, se han enamorado, comenzando a vivir su peripecia particular de la vida, siempre juntos hasta el final, como cuando eran niños de cuatro años y jugaban a ser gigantes.

Pero no todo son buenas noticias para el adolescente, su padre está muy enfermo, tanto que el médico le ha dicho que le queda un mes máximo.

No hay manera humana de escapar a esta tristeza, por primera vez Nico no es feliz, pero a sus catorce años racionaliza la situación y se despide de su padre a su manera, siendo feliz y haciendo feliz a su progenitor.
El verano se acaba y con él, el último aliento de Gregorio; las campanas de la iglesia tocan a difunto.
La vida sigue y con ella, las mil y una aventuras de Nico.

Han pasado treinta años y después de cientos de viajes y aventuras varias, Nico, Carolina y sus dos hijos son felices en su pueblo natal, con su tierra, sus ovejas y sus quesos.
Ambos siguen pensando que hay mil razones para ser feliz