jueves, 8 de diciembre de 2022

«He vuelto a sonreír.»


 Marisa acaba de llegar a la convención de mujeres maltratadas que se celebra en Almería.

Mientras realiza el registro en recepción, repasa el texto que ha preparado para la charla que esta tarde da a un centenar de mujeres, que como ella, han padecido  de maltrato.

-Buenas tardes, me llamo Marisa Miralles y soy la presidenta de la asociación madrileña "Ni una más".
Se que muchas de vosotras todavía tembláis al pensar el nombre de vuestro maltratador, el miedo a que se salten su orden de alejamiento o que utilicen a vuestros hijos como venganza.
Hoy estamos aquí reunidas, para perder el miedo y volver a sonreír a la vida.

Que sepáis que yo también fui una mujer maltratada y es la primera vez que cuento mi historia en público. Solo profesionales, familiares y amigos lo sabían, pero ha llegado el momento de contarle al mundo, que se puede vencer al miedo y ser feliz.

Conocí a mi ex-marido con diecisiete años, el noviazgo duró cinco y fue maravilloso, regalos y amor a raudales; un poco agresivo, sobre todo, con una copa de más, pero nunca me puso la mano encima.

Hasta que llegó nuestra boda, que todo cambió. La noche de bodas, supuestamente maravillosa, se convirtió en mi infierno particular, que ha durado veinticinco años.
Llegamos a la habitación perjudicados por el alcohol y el comenzó con insultos y vejaciones y mientras asimilaba lo ocurrido, llegó la agresión física.

Callé durante años por mis dos hijos, y la vergüenza ajena que sentía, no hubo un solo un día que no me agrediera.

Hasta que una mañana en la cocina, me lanzó un cazo con leche hirviendo, sin pensarlo, agarré un cuchillo jamonero y le traspasé el alma, muerto el perro se acabó la rabia.
He vuelto a sonreír.

lunes, 28 de noviembre de 2022

«En Somalia nada es lo que parece.»


 -Buenos días.

Soy John Harper, reportero de guerra, enviado especial de la CNN en Somalia; podía ser Siria, Sudán del Sur, República Centroafricana o República Democrática del Congo. Todos, con el mismo nexo de unión, la utilización de Niños Soldados en sus conflictos.
Hoy en directo, en territorio del ejército somalí, apoyado por Occidente en su lucha contra los rebeldes, sigue reclutando niños y aquí estamos con uno de ellos, Jasir de nueve años.

-Jasir, háblanos de tu diario en el conflicto. (John).

-Nos levantamos temprano, sin amanecer ( dormimos con el uniforme), nos calzamos las botas y sin comer, nos disponemos a entrenar.
Yo nunca había sostenido un arma en mis manos, pero al día siguiente de nuestra detención nos enseñaron a usarla y empecé a luchar. En la primera refriega, murieron ocho niños, pero yo me cargué a seis hombres del ejército rebelde con mi fusil.
-¿Estáis bien alimentados? (John).
-En Somalia, la gente se muere de hambre porque aquí no llueve, por lo que los alimentos básicos escasean, así que nosotros no vamos a ser menos, a penas comemos, para nosotros sostener el arma ya es un suplicio diario, pero a la fuerza, te haces a todo.
-¿Cómo son los somalíes en general? (John).
-Los somalíes somos gente violenta por naturaleza, porque así nos han educado, vivimos hace años en una guerra permanente.
Y como no tenemos bastante con matarnos entre nosotros, nos dedicamos a la piratería y a secuestrar a gente de otros países.
-¿Crees que algún día, podrás abandonar esta espiral de violencia? (John)
-Espero que sí, aunque ahora mismo, estoy  pensando en la próxima batalla contra los rebeldes.
-Mucha suerte amigo. (John).

Esta entrevista fue realizada hace ocho años, hoy Jasir, ha salido de esta mierda.
En Somalia nada es lo que parece.

«La natación es mi arte moderno.»

 


Amanece un día más (que no es poco) en mi vida, el sol luce en todo su esplendor, aprender a convivir con el dolor es mi máxima aspiración. Hace tres años que mi vida dio un giro radical, dolor constante, jornadas interminables en el trabajo que eran insostenibles, hasta llegar a casa, para tomar el siguiente antiinflamatorio.


Así un día tras otro, hasta que tu cuerpo dice que ya basta, que no  puede seguir con esa tortura. Permanecer de pie varias horas seguidas es tortuoso e intentar sacar tu mejor sonrisa cara a la galería se han vuelto insostenibles.

La pandemia me obligó a parar en el trabajo y llegó el punto de inflexión en mi vida.
Piensas que el dolor va a remitir al parar físicamente, nada más lejos de la realidad, comienza mi calvario particular.

Mis huesos crujen como la hojarasca cundo se pisa, mi columna vertebral chirría como una bisagra vieja sin engrasar, las noches se hacen interminables y el insomnio prevalece a diario sin remisión.

La decisión está tomada, acudir al médico y buscar la mejor solución para tu dolencia crónica, el dolor me ha vuelto irascible, falto de reflejos, me estremece, ya no me acuerdo de un día sin aflicción y automedicarse no es la mejor solución.
El desconsuelo invade mi cuerpo cuando el médico me dice que hay que parar, los resultados de las diferentes pruebas médicas indican que tu enfermedad es degenerativa, no hay otra solución que cambiar tus hábitos y poner freno a ese dolor.
Nadar y dejar la mente al servicio de los tuyos es el mejor remedio para atajar este problema.
La natación es mi arte moderno particular y el mar fuente de inspiración y perpetuidad.
Nadando el dolor desaparece y mi mente se evade a situaciones maravillosas.

sábado, 19 de noviembre de 2022

«Lo mejor está por llegar.»

 


Karl camina a diario dos kilómetros que separan su casa del muro con el que ha crecido en la República Democrática Alemana (no conoce un Berlín libre, ya que lleva construido veintiocho años y a él le contemplan veintidós). Sabe por sus padres, que se conoció una ciudad libre, pero no lo ha vivido en sus carnes.




Acaba de llegar a la frontera de hormigón y como cada mañana está deseoso de ver a través de un agujero a su amada Frieda, que vive al otro lado del maldito muro de la vergüenza en la República Federal Alemana.

Ambos son conscientes que su relación es complicada, llevan dos años haciendo lo mismo, solo se ven, pero no hay contacto corporal, están deseosos que llegue el día señalado y están convencidos que es hoy.
Efectivamente, este frío 9 de Noviembre de 1989 además de traer un día gélido, trae consigo la apertura del maldito muro.
Ella de familia capitalista y él comunista, una mezcla explosiva que el amor ha juntado; Frieda está acabando la carrera de medicina y Karl trabaja de tornero en una fábrica.
-¡Frieda te quiero!
-¡Y yo a ti cariño!
-¡Somos libres!
-¡Por fin podremos hacer nuestro sueño realidad!
¡Las lágrimas empiezan a brotar en los ojos de ambos! ¡No pueden creer lo que están viendo!
Los militares se apartan y deponen sus armas, dubitativos no saben que hacer, temen que sea una trampa.
¡Hay abrazos y lágrimas de alegría! Ellos deciden no ser menos, su abrazo dura varios minutos, seguido de un tórrido beso inevitable.
Son detenidos por escándalo público, en comisaría, el padre de Frieda que es militar, interviene y quedan en libertad.

Ambas familias colaboran en la demolición del muro, pico en mano, entre risas y sollozos celebran su libertad, lo mejor está por llegar.


 

miércoles, 9 de noviembre de 2022

«El Planeta agoniza y la Madre Naturaleza cobrará su venganza.»

 



-Samhain, ¿Dónde vas?

-Voy a buscar setas al bosque.
-Está bien, no tardes, en breve empezamos con la celebración que hace honor a tu nombre, el pueblo te aclama, sabes que eres el elegido para liderar la aldea.
-No te preocupes Madre, no tardaré.

Nuestro protagonista solo tiene 10 años, pero tiene la madurez de un adulto, las circunstancias así lo han querido.
Desde que tenía uso de razón, salía con su padre a por setas, ahora sale solo, su padre ya no está entre nosotros.
No es una noche cualquiera, hoy se celebra el Samhain en la aldea y el bosque parece haberse engalanado para la ocasión, los árboles lucen con su colorido otoñal en todo su esplendor y las hojas flotan en el aire como polvo en suspensión.
Todos estos detalles han hecho que Samhain se distraiga y sin darse cuenta se ha adentrado en una parte del bosque que no conocía; la noche ha comparecido en escena y el chico empieza a sentir un miedo atroz.

Media aldea lo está buscando, pero ni rastro de el chaval, es como si el bosque se lo hubiera tragado; y así ha sido, literalmente. Se encuentra en el interior de un roble que habla, en él habitan hadas y duendes, a su alrededor las flores cantan y los animales viven en total sintonía con la naturaleza, un cuento de hadas y nunca mejor dicho.





-¡Hola pequeño! Soy Andrea, la reina de las hadas y de este reino.
-¡No me hagan daño, por favor!
-¡Jamás! Eres el elegido para propagar nuestro mensaje a los tuyos. Pronto serás el líder de tu aldea y acabarás siendo el Rey en tu mundo.

-Atravesarás esa puerta y aparecerás en tu aldea, gritarás esta consigna:" El planeta agoniza y la madre Naturaleza cobrará su venganza".





lunes, 31 de octubre de 2022

«Hojas secas.»


 Las hojas caen uniformes

y con ellas la decadencia,
finalizó don Verano y sus emociones,
allá voy, soy don Otoño, pura inconsciencia.

La hojarasca seca inunda el camino,
cubriendo la inmensidad,
el viento sur es un remolino,
calor otoñal con intensidad.

Sopla el viento sur, arrasando,
los días van pasando,
la locura está acechando,
pronto la lluvia inundando.

Los montes cobran luminosidad,
árboles de diferentes colores,
hojas secas hasta la saciedad,
ramajes frondosos y soñadores.

Soñador como un servidor,
que se mete en la cama para no dormir,
soy don Otoño vividor,
abandoné el verano para no sucumbir.

Te busco entre las aguas cristalinas,
de ese río frío y caudaloso,
no hayo respuestas fidedignas,
el día es asombroso.

Nubes negras de algodón,
la tormenta está cercana,
los rayos resplandecientes son,
truenos ruidosos, como Buñuel y su Viridiana.

Los castaños están rebosantes,
de castañas se tiñen las camberas,
las gentes exultantes,
van con su mandil las castañeras.

La leña arde, el frío aprieta,
avanzo hacia el invierno,
luz del candil somnolienta,
como el fuego del infierno.

Las chimeneas vierten su vómito de humo,
paisajes tristes del Vincent van Gogh más gris,
aire que yo consumo,
holandés pobre y errante, desapareció en un tris.

Al frío más intenso voy llegando,
don Invierno está asomando,
Yo, me estoy apagando,
el cielo, nieve está vomitando.

Ya no hay hojas secas en el camino,
presencia de nieve, sinónimo de frío,
caminante, tu caminar es cansino,
se está congelando el río.

Te mentiría si te dijera, que me quedo,
me voy para no volver,
reconozco que me invade el miedo,
a punto estoy de enloquecer.

Volveré en tres estaciones,
porque la cuarta soy yo y mis intenciones,
invierno no te emociones,
pronto llegará primavera y sus sensaciones.

Hojas secas al caer,
me han de distraer.

jueves, 27 de octubre de 2022

«Bajo tierra.»

 


Año 2032, corren tiempos convulsos para las brujas; en el siglo XXI son perseguidas hasta la saciedad, son las enemigas de la comunidad robótica, que son los que mandan en La Tierra.


Los humanos fueron aniquilados por abusar de los robots, éstos se revelaron volviéndose malvados, pasando de servir al humano, a aniquilarlo, las ciudades se volvieron hostiles y solo la resistencia humana en alianza con las brujas consiguieron resistir al abuso androide.

Aquí el líder de La Resistencia, desde un escondite recóndito bajo tierra, que obviamente no desvelaré. Estoy en permanente comunicación con el exterior a través de un sistema analógico obsoleto que los robots son incapaces de detectar.

Me consta que las brujas están siendo masacradas, las cogen presas y son trasladadas a "The Boat", una antigua macro cárcel flotante ubicada en una isla situada en East River, entre Queens y el Bronx.

Tengo un plan para su liberación saliendo a la superficie, serán movimientos veloces, para despistar a la hojalata inmunda. En unas horas, más de tres mil brujas serán liberadas y escondidas bajo la mayor ciudad ubicada bajo tierra.
Su colaboración es básica, con la unión de todos sus poderes, el designio será el deseado, consiguiendo su liberación.

Me encuentro en las profundidades de la isla con un pequeño ejército, en dos submarinos ultra rápidos; una infiltrada da la voz de ataque y todas las brujas al unísono hacen levitar la cárcel, a lo que los robots responden volviéndose locos.

Las brujas se mueven velozmente y se introducen en un antiguo submarino del ejército, que navega a través de unos conductos secretos submarinos, hasta llegar a la Ciudad Perdida, la fortaleza bajo tierra donde habitamos La Resistencia.

Lo hemos conseguido, hemos ganado una batalla, pero queda mucha guerra por delante, la clave está bajo tierra.