jueves, 21 de julio de 2022

«Mañana saldrá el sol.»

 


Soy don  Fuego, mi nombre es muy conocido hace miles de años, concretamente mi primer tocayo vio la luz en la época del Paleolítico inferior, mediante técnicas utilizadas por el Homo erectus, que a posteriori, fueron mejoradas por el Homo sapiens, dando lugar a uno de los mayores descubrimientos de el ser humano. Algo inaudito, calor, combustión, supervivencia,  actualmente mis tocayos y yo seguimos siendo indispensables en el ciclo de la vida.


Ahora os voy a contar que hago yo hoy aquí dialogando con vosotros, soy el que os va acompañar durante ésta Noche de San Juan alicantina, noche de hogueras, de alegrías, de quemar malos recuerdos, de dejar atrás lo malo y quedarse con lo bueno, recibir el solsticio de verano con la mejor sonrisa, resumiendo... soy la alegría personificada.

Mi historia es compleja, difícil de entender o digerir, al contrario que los humanos, los Fuegos somos omnipresentes e inmortales.

Mi llama se ha encendido a media noche y me apagaré al alba, pero habré cumplido mi misión, la de alegrar la vida de muchos mortales por unas horas.

Mi mundo es pequeño y grande a la vez, bueno y malo, lleno de burbujas de colores, llenas de vida interior.
Me explico, si la burbuja explota como esta noche, la diversión está asegurada, pero no siempre son burbujas de alegría, también las hay de miseria y tristeza a raudales; hace dos noches sin ir más lejos, parecía en uno de los mayores incendios forestales de la Península Ibérica, arrasando con todo al pasar, es mi récord, tardaron en quitarme la vida quince días, llenos de destrucción y desolación.

Pero ya veis, hoy me toca estar aquí, dando la vuelta a la tortilla, todo son risas y alegrías, no olvidar que el Fuego es vida.

Mañana saldrá el sol.

«La realidad supera a la ficción.»

 


Sebastián ha terminado su última novela, está saturado y necesita desconectar. Carol le ha dejado y su corazón está roto (el amor de su vida), ni en sus novelas románticas hay tanto dolor como el que está padeciendo el afamado escritor.


Su plan pasa por no hacer caso a nadie, el verano va a comenzar y Sebastián decide irse a su  casa en Puerto Banús,  deseoso de navegar en su yate  y olvidarse.

Lleva días sin salir de casa y decide arreglarse un poco para salir a tomar unas copas, su Ferrari le espera en el garaje, es hora de pasar a la acción.

-Buenas noches caballero ¿Qué desea beber? (nuestro escritor se ha quedado prendado, tartamudea y no le salen las palabras) -Que sea un gin-tonic bien cargado, por favor.
-Aquí tiene, disfrute de la noche, soy Eva, encantado de atenderle.
-Muchas gracias, yo me llamo... -Ya se quien es usted, me he leído todos sus libros.
-Sebastián está obnubilado, la belleza de la camarera le ha cautivado.

Nuestro escritor está perjudicado y Eva decide no servirle más, a lo que él accede, pero se tambalea y no encuentra las llaves de su deportivo.

-¡No pensará usted conducir así! - ¡Claro que no! Cogeré un taxi.
-Si espera usted dos minutos, acabo mi turno y le acerco a casa.

Ambos se montan en su viejo utilitario y sin mediar palabra se dan un tórrido beso, desatados, paran en el paseo marítimo y en la arena dan rienda suelta a su pasión, al escritor le ha desaparecido la borrachera de un plumazo.

La realidad supera a la ficción de sus novelas y esto solo acaba de comenzar, abandona su mundo de lujo y se sumerge en la realidad de Eva, era lo que necesitaba para su desconexión.

miércoles, 6 de julio de 2022

«París, color esperanza.»

 París bien vale un color, el de la esperanza, con calles llenas de alegría y bullicio, el colorido de sus jardines y su Tour Eiffel y edificios que prevalecen en todo su esplendor.


Ruido entre la gente, ardor de madrugada, cierra bien los ojos que esto no se acaba, kilómetros de asfalto albergando ese color, el de las hojas en la primavera parisina, con sus árboles en flor.

Vamos nena, nos espera el Sena, magnético e hipnótico, colorido característico, separando en dos la ciudad de la luz, amor a raudales, color esperanza, abramos el champagne para celebrarlo.

Pintor que pintas con pasión, tu paleta de colores fija su mirada en la copa de los árboles de Montmartre, en sus hojas, en la mirada ardiente y esperanzadora de su gente, esperanza de lo que está por venir, nuevas aventuras, perdidos por los jardines de la plaza del Trocadero.

Creo que le he perdido miedo a bailar, al recordar que el instinto es la mejor versión de nosotros dos, por nuestras venas corre sangre del color de la clorofila, entiéndeme compañera, ven a mi vera, habrá que hacer el amor en la ribera bajo el puente de Alejandro III, exprimiendo nuestra pasión, encajados a la perfección, llamando a la esperanza.

¡Ayúdame!, detengamos las manecillas del reloj, Paris bien vale parar el tiempo y disfrutar de todo su esplendor.

Recorramos de la mano todos sus monumentos de un solo color, el de la esperanza, la Ópera, Arco del Triunfo, Notre Dame, Louvre... y sus infinitos Campos Elíseos.

Eres un caramelo dulce y amargo a la vez, con su sabor a menta versátil que involucra esperanza y amargo como la hiel llamando a la desesperanza, nunca me voy a arrepentir de estar junto a ti.

Siempre nos quedará París y su color esperanza.

«Soy el juez del amor.»



 Llego con la siega en Castilla,

el trigo has de trillar,
mucho que trabajar,
la cosecha a la canastilla.

Vaya, si no me he presentado,
soy don Verano,
no quiero ser maleducado,
y quiero estrechar mi mano.

Soy muy amigo del astro Rey,
con él, tengo un pacto,
no necesitas jersey,
te abraso ipso facto.

Doy sed a los manantiales,
los pantanos languidecen,
no quiero causarles males,
las flores palidecen.

Me siento mal,
se que provoco calor,
siento por don Sol una atracción fatal,
mi apellido es Abrasador.

Conmigo las noches son tórridas,
se que impido el buen descanso,
yo nunca me canso,
no encuentro otra salida.

En el interior soy desagradable,
causo un calor insoportable,
en la costa soy más amable,
con temperatura más agradable.

Soy un juez del amor,
el causante de relaciones esporádicas,
le juzgo finalizando el calor,
cada mochuelo a su olivo, miradas cómicas.

Provocador, hago a la gente beber,
para no desvanecer,
los ríos languidecen,
los árboles no florecen.

Doy vida a las terrazas,
lleno playas y piscinas,
provoco en la gente alegría,
siempre estoy en sintonía.

Lleno calles y plazas,
escenarios y verbenas,
músicos con sus orquestas,
bailando en las horas nocturnas.

Subo de temperatura,
provoco sudor sin mesura,
por el día te pego con un mazo,
por la noche descanso.

Provoco mucha calentura,
amor sin censura,
me duermo al lado de la luna en su regazo,
igual que un toro manso.

Caliento los mares y océanos,
derrito la Antártida a lametazos,
sube el nivel hidráulico,
maldito cambio climático.

La capa de ozono destruyo,
no me siento orgulloso,
del mal huyo,
me siento poderoso.

Bueno pues ya me despido,
se acaba mi reinado,
don Otoño ha venido,
ya soy el pasado.

viernes, 17 de junio de 2022

«Mi mano ya no es un mando a distancia, ahora es una 9mm parabellum.»


 -¡Hola cariño! 

- Pero... ¡Cómo te atreves! Seis meses sin ti, sufriendo los horrores de esta mierda de pandemia, la guerra y el fin del mundo...  vivimos de milagro.

-¿Vivos? ¿Están los niños contigo?
-Por supuesto... están escondidos.
-¡Te quiero amor mío!

-Alucino contigo Manolo, has pasado de ver el fútbol en el sofá sin soltar el mando de la televisión, a Dios sabe qué.
-¿Pero tú te has visto? Diez kilos menos, barba poblada, armado hasta los dientes y ese tres cuartos de cuero que da miedo.
- A ver como te lo explico Ana... salí con lo puesto a combatir en una  guerra  absurda (que como todas, no ha servido de nada), jamás pensé en reinventarme  y convertirme en un guerrero, he pasado en menos de un año, de vestir y asear difuntos, a ser el líder de la resistencia, mi mano ya no es el mando a distancia, ahora es una nueve milímetros Parabellum que destroza convertidos como el cuchillo a la mantequilla.

-¿Convertidos? Explícame eso, me pierdo.

-Convertidos, son  humanos infectados por el virus, ahora son asesinos sin escrúpulos y hay que aniquilarles.

 Luchamos a diario contra el muro de la  insurrección, cuchillo entre los dientes; mi deseo es volver a una normalidad, pero quiero que sea contigo, tan magnética  y capaz, tan hipnótica... no quiero dejar de bailar a tu compás, abrázame fuerte y no me dejes atrás, pensé que os había perdido.
¡Te quiero amor mío! ¡Y yo a ti cabronazo!

-Vayamos a por los críos, tenemos que llegar a Tierra Protegida, allí hay más de los nuestros, os gustará, tenemos agua potable, conservas, armas... y hasta una televisión con mando a distancia, je,je,je.

-Hoy lo celebraré viendo repetido el Racing -Real Madrid del 94, con el mando en la mano

-¡Viva La Resistencia!

«Nos vemos en La Dehesa.»


 -Hola Alergia, soy Polen.

-¿Qué eres quién? No tengo el placer de conocerle.
-Pues debería, porque soy parte muy importante en su vida y causante sin culpabilidad de sus estropicios en seres vivos, sobre todo en primavera, que la sangre altera.
- ¡Hubiera empezado por ahí! ¡Habría sido más fácil! Usted es ese polvo fino que viaja de flor en flor transportado por mi amigo Viento. 
Viento me ha contado que mientras usted disfruta viajando, permanece como polvo en suspensión en el aire que respiran los seres que yo habito; ahora entiendo el odio hacia mí por los humanos y les entiendo un poco mejor. Ellos creen que disfruto incordiándoles. ¡Pero no es así! Es usted el encargado de semejantes maldades  y yo el resultado inevitable.

-¡Sí claro! ¡Usted que va a decir! lo mejor es  culpar al prójimo, sepa usted que yo me introduzco por las vías respiratorias sin maldad, solo juego haciendo cosquillas a los niños y caricias, pero usted lo convierte en un martirio.

Ayer don Estornudo y doña Lágrima me chivaron al oído, que la causante de los improperios y demás insultos es suya, doña Moquita lo corrobora.

-Está siendo injusto conmigo, quizá yo tengo mucha culpa, pero admita que usted y el resto de sus amiguitos también son parte importante de este entramado, si no existiera...

- ¡Eso no se lo tolero! Soy  muy importante en el ciclo de la vida, participo fecundando las flores, soy  alimentación de  abejas, alimento humano...

-¡Está bien! ¡Usted gana!
¡Quizá sea demasiado provocativa! Pensaré en sus palabras; salud y buena suerte.

-Rectificar es de sabios, sepa usted que me cae bien.

-El sentimiento es mutuo ¿ Quedamos mañana para tomar unas cervezas?

-¡Por supuesto! Nos vemos en el  parque de La Dehesa, entre doña Margarita y don Castaño.

«Soy el juez del amor.»


 Llego con la siega en Castilla,

el trigo has de trillar,
mucho que trabajar,
la cosecha a la canastilla.

Vaya, si no me he presentado,
soy don Verano,
no quiero ser maleducado,
y quiero estrechar mi mano.

Soy muy amigo del astro Rey,
con él, tengo un pacto,
no necesitas jersey,
te abraso ipso facto.

Doy sed a los manantiales,
los pantanos languidecen,
no quiero causarles males,
las flores palidecen.

Me siento mal,
se que provoco calor,
siento por don Sol una atracción fatal,
mi apellido es Abrasador.

Conmigo las noches son tórridas,
se que impido el buen descanso,
yo nunca me canso,
no encuentro otra salida.

En el interior soy desagradable,
causo un calor insoportable,
en la costa soy más amable,
con temperatura más agradable.

Soy un juez del amor,
el causante de relaciones esporádicas,
le juzgo finalizando el calor,
cada mochuelo a su olivo, miradas cómicas.

Provocador, hago a la gente beber,
para no desvanecer,
los ríos languidecen,
los árboles no florecen.

Doy vida a las terrazas,
lleno playas y piscinas,
provoco en la gente alegría,
siempre estoy en sintonía.

Lleno calles y plazas,
escenarios y verbenas,
músicos con sus orquestas,
bailando en las horas nocturnas.

Subo de temperatura,
provoco sudor sin mesura,
por el día te pego con un mazo,
por la noche descanso.

Provoco mucha calentura,
amor sin censura,
me duermo al lado de la luna en su regazo,
igual que un toro manso.

Caliento los mares y océanos,
derrito la Antártida a lametazos,
sube el nivel hidráulico,
maldito cambio climático.

La capa de ozono destruyo,
no me siento orgulloso,
del mal huyo,
me siento poderoso.

Bueno pues ya me despido,
se acaba mi reinado,
don Otoño ha venido,
ya soy el pasado.