viernes, 12 de marzo de 2021

Tejados.


Sobre los tejados

salta con habilidad

agudizando los sentidos

se llama sinceridad. 


Doña sinceridad es astucia 

honesta a carta cabal

no es ninguna minucia

siempre se abre en canal. 


Habita tejados altos 

se llama prosperidad

es la reina de los saltos

audaz ante la adversidad. 


Se divisa sobre los tejados

es altanera y luminosa

brilla por los cuatro costados

doña luna silenciosa. 


Se recosta sobre el tejado

es el astro rey brillando 

en las tejas acurrucado

al alba está saludando. 


Agazapada en el tejado

está doña dignidad

con nobleza ha saludado

rebosando honestidad. 


Se ha sentado en el tejado

se llama empatía 

practicarla es respeto ansiado

empatizar, ella siempre pediría.


Habita en lo más elevado

doña hipocresía es desgraciada

los hipócritas la han encumbrado

siempre vive alarmada. 


Escondida en los tejados

está doña personalidad

que no la roben los malvados

siempre tuya hasta la saciedad. 


Doña lujuria habita tejados

insaciable y lujuriosa

al amparo de pensamientos lascivos

malvada y libidinosa. 


Salta del tejado con ansía 

doña avaricia dice llamarse

ayer no la conocía 

hoy no puede controlarse. 



Sube al tejado la envidia

corroe a los que la padecen

te mata día a día 

perdición de los que castigo merecen. 



Tejados, tejados de los pecados 

tejados de deseos ansiados 

y entre todos los tejados 

en lo más alto, los agraciados. 


Tejados de bondad y honestidad 

tejados de maldad y falsedad. 

tejados de dulzura y felicidad. 

tejados de doña inmensidad. 









sábado, 13 de febrero de 2021

El tren del destino.


Este es un tren sin diferencias raciales, ausente de clases sociales y en él la intolerancia brilla por su ausencia, ¡Eso sí!, el que se  sube a bordo debe tener claro que es un tren sin rumbo determinado buscando un ansiado destino; solo tienes que dejar volar tu imaginación y buscar el tuyo, porque no olvidemos que todos tenemos uno.

Ayer, ha hecho parada en mi ciudad, no me lo he pensado y he subido a bordo; viajan octogenarios, cuarentonas, solteras, casados, divorciadas, adolescentes,etc, de ambos sexos, --predominando el femenino--, pero todos ellos partiendo de la misma premisa.

Reina la cordialidad y el respeto hacia el prójimo,  buscando el mismo cometido. 

Hay reputados empresarios que se han cansado de amasar fortuna y han decidido hacer generosas donaciones, pero también hay menesterosos que malviven de las limosnas y trabajos esporádicos mal remunerados o moribundos muy enfermos que se agarran a un clavo ardiendo, buscando su viaje aferrándose a la salvación.

Atravesamos pequeñas ciudades, grandes urbes, zonas costeras o de interior, no hay distinciones, ni lugares preferenciales; es el expreso de la libertad y la sencillez.

Día y noche sin parar a través de una vía infinita, con el ruido ensordecedor de los raíles. Avanzan los días con un sol de justicia, enlazando con la noche en el  reflejo de una luna que alumbra nuestras vidas, así un día tras otro, año tras año, buscando nuestro destino.

Hoy después de muchos días amanece nublado, estamos en algún  pueblo de la Europa profunda sin nombre reconocido; mi compañero de asiento es mejicano y músico que toca varios instrumentos, hoy nos ameniza la mañana con su armónica, nuestros semblantes están cansados, pero el optimismo impera en nuestras cabezas, estamos cerca de encontrar nuestro particular hado que rige nuestras vidas.

Quiero dejar atrás el surrealismo para escribir mis relatos ideales, pintando los paisajes óptimos de la vida, quedarme perdido en tus ojos entrando de lleno en la fuerza del ansiado destino; siendo esta la regla de mi vida, diciendo lo que sentimos y sintiendo lo que decimos, que las palabras sean hechos y los hechos sean palabras.

Seguimos avanzando atravesando fronteras, no tenemos patria ni nacionalidad, somos almas libres buscando nuestra autodeterminación, vamos cantando nuestra canción sin complejos ni colores con afecto y pasión.

Atravesamos las reglas de la vida sin pausa pero sin prisa, vislumbrando la luz al final del túnel, estamos cerca de conseguir nuestro propósito con la fuerza de un miura embravecido que busca su sino.

He llegado a la ciudad que me vio nacer, parece que fue ayer el día que me marché, pero ya han pasado mas de veinte años, estoy en el barrio que me vio crecer.

Ya todo ha terminado sin comenzar, solo donde  tú estás está mi hogar, por mucho que he caminado no he llegado a ningún sitio, tengo un motivo, cómo, cuando y porqué, el tren del destino se acaba para mí; me apeo, he llegado a mi final, mi destino se ha hecho realidad.

martes, 9 de febrero de 2021

No sé nadar


 Cómo íbamos a imaginarnos que no sabía nadar, todo un capitán de la marina y nunca aprendió; cientos de misiones le avalan, pero esta vez no hay nadie en la retaguardia.

Ha caído por la borda y se está ahogando, antes de que nadie reaccione, es engullido por las olas, desapareciendo bajo las gélidas aguas en el Mar del Norte.

La tripulación está desolada, varios helicópteros sobrevuelan la zona pero su búsqueda resulta infructuosa, tras varios días, el cuerpo se da por desaparecido.

Han pasado dos semanas, su cuerpo irreconocible aparece flotando en costas danesas; colgada de su cuello una chapa maltrecha, en ella reza… no sé nadar. 

miércoles, 27 de enero de 2021

El que la hace, la paga.


 

Dígale, agente, que no tuve más remedio que matarle.

-Pero, cómo se lo voy a decir, si el sujeto ya está muerto.

Muy sencillo, míreme a los ojos, con mi certero disparo en el entrecejo, cae fulminado.

– Tengo claro quien era el asesino, mera excusa para salir indemne del asesinato, le ha salido bien, conmigo también.
Nos veremos.

Me veo inmerso en un ajuste de cuentas, un sicario colombiano, me aniquila, de un certero disparo.

-Bienvenido a tu nueva vida, sabía yo, que pronto nos veríamos las caras.
Un compañero vivo, acaba de decirme, que te diga, que el sicario ha dicho, que no tuvo más remedio que matarte. 



sábado, 2 de enero de 2021

Fuerza vijaneros.




El silencio se apodera de las calles de Silió y todo "Iguña" entristece; tened fuerza vijaneros.

Hoy no hay luz en "las escuelas", ni vendas de escayola fraguando para acabar las últimas máscaras, la pistola de silicona está fría, como frías están las paredes sin el aliento de los vijaneros. 

Víspera de Vijanera, todo preparado debiera estar, pero los campanos amarrados permanecen, en silencio sepulcral.

No hay templete, ni música, ni coplas que cantar, ni está la raya pintada y tampoco gritaremos guerra o paz.

Nieva copiosamente, la nieve cuajando está, agravando más , si cabe la desolación de los vijaneros por no poder desfilar.

Mañana no habrá forasteros, ni caravanas aparcadas, faltarán los periodistas, flashes  y  medios de comunicación.

Santa Marina estará dormida, vijaneros por la cambera no bajarán y en "las escuelas" compañeros no habrá.

Las doce del mediodía el reloj marcará y los campanos no van a jorricar, no se oirá  griterío, no habrá nervios que templar, ni corchos quemados habrá.

Solo habrá un silencio sepulcral y helador, como la nieve helada caída en las últimas horas.

Pero sí habrá  espíritu vijanero y la maldita pandemia no impedirá que soñemos en el silencio de la noche con nuestra Vijanera particular.

Volveremos con más fuerza, que tiemble 2022, que la siguiente Vijanera, ya fraguándose está, danzaremos sin cesar y no habrá mascarillas, ni distancia social; sólo nuestras máscaras, gritos y abrazos comparecerán.

¡No lloréis vijaneros!, ¡Ya está aquí la Vijanera!, por la cambera bajando están, vijaneros sin parar.


¡Fuerza vijaneros!, ¡Comienza la cuenta atrás! y los campanos empiezan a sonar, Iguña y Anievas temblando están.

¡Qué viva la Vijanera!, ¡Qué viva Silió!, ¡Qué viva Cantabria! y ¡Qué viva la madre que nos parió!

domingo, 27 de diciembre de 2020

Mi pequeño colibrí.



 Ha nacido una estrella, con luz propia e incandescente que ilumina nuestros corazones.

Llegaste a este mundo y cambiaste nuestra vida, la llenaste de luz y de felicidad, reforzaste el amor de tus papás, más si cabe. 

Un te quiero, una caricia, un abrazo, un estallido de vida, una felicidad eterna a nuestras almas. 

Eres bondad, inteligencia y sabiduría, sigues siendo ese personaje pequeño y bonachón que nos enamora el alma. 

Un ser libre, sin odio, ni maldad, con un corazón que no te cabe en el pecho. 

Parece que fue ayer, pero ya son 10 diciembres los que contemplan tu mágica luz.

Los años de juegos y risas de un inocente niño en el parque, están dando paso, a otra etapa no menos interesante de tu vida. 

Estás aprendiendo el verdadero sentido, aprendiendo a vivir tu propia historia, la historia de tu futuro prometedor. 

Un camino que tus padres están construyendo, pico y pala sin cesar, labrando un futuro en tu persona, esperanzador. 

Cada día a tu lado es una nueva aventura que da sentido a nuestras vidas, tus inquietudes y continuas ganas de beber la vida a tragos, aprendiendo a pasos agigantados lo más importante y labrando tu propia personalidad. 

Sigue así amor mío, nunca pierdas tu sonrisa de pícaro bonachón, tus ganas de vivir cada segundo como si fuese el último, conserva tu personalidad hasta el final. 

Sin más, aquí siempre estarán tus padres, los que nunca te van a abandonar, y siempre te querrán, para lo que necesites, hasta el final. 

Has crecido compañero, ya no eres tan pequeño, te haces mayor de cuerpo y alma, pero nunca olvides una cosa, chiquitín. 

Tú siempre serás, mi pequeño colibrí. 

miércoles, 9 de diciembre de 2020

A cien metros de comenzar.


 Que vengan por fin a rescatarte es un alivio para la expedición, es inviable seguir adelante.


Según el parte meteorológico, mañana estará despejado. Ya está aquí el helicóptero, en dos horas estarás entrando en quirófano, es una fractura limpia, ya te veo escalando en Pirineos.

Son las cinco, está despejado, atacamos los últimos metros a la cima del mundo, hacer cumbre, es el comienzo en mi nueva vida.

El tiempo ha dado un giro radical, estábamos a punto de coronar, exhaustos y fracasados emprendemos el descenso.

Nunca volvimos a casa, mi espíritu es libre, la luz de tu mirada, es mi último suspiro, siempre tuyo.

Todo terminó antes de comenzar.