Nada en la mente de Diego hacía presagiar lo que iba a surgir en días posteriores- actor de profesión-, el rodaje en la ciudad condal va estupendamente y todo transcurre según lo previsto.
Madrileño, nacido en la Latina donde hoy sigue viviendo con su pareja y su perro fiel, añora sus calles, extraña su tapeo y el bullicio de sus gentes, pero ahora su trabajo está a menos de tres horas en tren y tiene que acabar con el rodaje.
Sería un despertar más en la habitación de su hotel sino fuera porque suena el teléfono.
-Llaman de producción anunciando que el rodaje queda suspendido-, sin tiempo de reacción Diego se lamenta y pregunta el porqué.
Un virus se está apoderando del país y es indispensable que la gente permanezca confinada en sus domicilios por riesgo alto de contagio masivo y miles de fallecimientos.
Sin tiempo de reacción agarra su maleta y coge un taxi- a la estación de Sants, por favor-, el nerviosismo del chófer es lógico,en cuestión de horas el caos se apodera de las calles y todo el mundo tiene prisa por volver a su destino.
Afortunadamente el caos es en la ciudad y no en la estación, pocos son los viajeros y menos aún los que viajan a la capital del país, -la situación en Madrid es preocupante-, las cifras de contagio en los hospitales madrileños no dejan de crecer y las urgencias comienzan a colapsar, en taquilla comprando su billete escucha por sus auriculares que en cuestión de horas el gobierno va a decretar el estado de alarma.
Atocha le espera y no hay tiempo que perder, su pareja está tranquila porque sabe que ya está de vuelta.
Son cerca de tres horas que se hacen eternas, con Diego son seis pasajeros en total, ninguno se mira a los ojos y guardan distancia por miedo al contagio, cierra los ojos y traga saliva, mientras piensa que es todo tan surrealista como una película donde hace años fue protagonista,solo que esto es real y hay ganas de llegar a casa.
Atocha está vacía, solo unos pocos taxistas esperan en la salida,- el panorama es desolador-, a la Latina, por favor. Las calles están oscuras y vacías como gris es el día que se esfuma en la capital, la lluvia es persistente y hace frío, no cabe duda que es una primavera que no olvidaremos.
La diosa Cibeles nos saluda al pasar sin tráfico rodado, Neptuno está triste y la Puerta de Alcalá llora por los primeros fallecidos en la capital, el virus se ha cebado con sus habitantes y la psicosis se adueña de sus calles.
Ya en casa, me quito toda la ropa y no me detengo a besar a la parienta, directo a la ducha por temor, Masti mi fiel escudero se sienta a esperar mi ducha, ya más tranquilo le acaricio y como a besos a mi bella mujer.
Ya son dos semanas en casa, que dan para muchas cosas, mira la gente como lo siente, como lo vive, cada uno a su manera, los balcones y ventanas de las casas son nuestras trincheras, como expulsan, como cantan, los miro y aprendo, mientras apuro mi segunda cerveza.
Las aceras desérticas, las terrazas recogidas, sólo mi vecino paseando su perro y dos policías patrullando el asfalto, ya me he visto diez películas de cine japonés en versión subtitulada, son las ocho de la tarde y comienzan los aplausos de agradecimiento a los que siguen batiéndose el cobre por los que estamos en casa.
Me tiembla el pulso al pensar en lo que está ocurriendo, el virus ha declarado su guerra particular y el gobierno tiene serios problemas para atajarlo, son ya miles los sanitarios contagiados y miles los muertos hacinados en el Palacio de Hielo.
Los hospitales están desbordados, pero la gente está unida con ganas de luchar, es una batalla constante contra el reloj para salvar vidas.
Ya estamos en la quinta semana de confinamiento y esto parece que remite, los fallecidos son menos, la curva de la pandemia esta en su fase final, en dos semanas podremos salir a la calle escalonadamente, con mesura, guardando las distancias.
Yo me despierto un día más como el niño que camina hacia un futuro prometedor, quiero pensar que esto nos ha hecho más fuertes, llenos de humanidad y mayor empatía hacia el prójimo.
Estamos en la prórroga, día treinta y seis del confinamiento, por fin se ve la luz al final del túnel.
Nunca olvidaré la cara de los niños en los balcones, de los ancianos en las residencias resistiendo y la de todo un país unido venciendo al mal.
El virus está controlado y vencido, quiero pensar que todo ha sido un mal sueño, pero no es así, no ha sido una de mis películas.
Mañana saldrá el sol, las aceras empiezan a cobrar vida y desgraciadamente la polución comienza a ser evidente, Madrid cobra vida, el país entero es felicidad.
Si la historia se repite, estaremos preparados, estoy seguro de ello, juntos venceremos.
miércoles, 1 de abril de 2020
lunes, 30 de marzo de 2020
El espantapájaros
La propia de los buenos espantapájaros, que salvaron la cosecha de maiz en la Texas del ochenta y cuatro, sólo uno fué infalible y eficaz.
En el rancho de los Ridley vivía Willy, un espantapájaros gracioso y bonachón, amigo de los dos pequeños de la casa.
Ese año los dos silos de la granja rebosaban mazorcas, gracias al buen hacer de Willy.
Aquella temporada la cuantía de cuervos se duplicó y las cosechas en muchas granjas fueron desastrosas, sólo los Ridley salvaron toda su producción.
Hoy Willy preside el museo de agricultura de Texas, como el mejor de los buenos espantapájaros.
En el rancho de los Ridley vivía Willy, un espantapájaros gracioso y bonachón, amigo de los dos pequeños de la casa.
Ese año los dos silos de la granja rebosaban mazorcas, gracias al buen hacer de Willy.
Aquella temporada la cuantía de cuervos se duplicó y las cosechas en muchas granjas fueron desastrosas, sólo los Ridley salvaron toda su producción.
Hoy Willy preside el museo de agricultura de Texas, como el mejor de los buenos espantapájaros.
jueves, 26 de marzo de 2020
Hijos de la pandemia.
-Nunca más se volvió a saber de él y ya han pasado dos años de la pandemia del 2020.
-Ya prácticamente nadie se acuerda del famoso covid-19, que aniquiló a miles de personas en todo el mundo.
-Hoy Max ha vuelto por su pueblo, aquel que fue devastado por el virus dejando huérfanos y sin abuelos a los niños del coronavirus.
-La vida sigue en este pequeño pueblo del pirineo español, pero siguen siendo muchas las incógnitas y miles las preguntas sin responder.
-El presidente salió ileso, pero tuvo que hacer frente al acabar la pandemia a una moción de censura de la cual salió indemne, no así del fallecimiento de familiares y amigos cercanos.
-El virus fue una debacle mundial y a nivel nacional el caos económico y social de todo el país fue devastador, quedando sólo, los llamados hijos de la pandemia.
-Yo fui uno de esos padres que consiguió escapar del foco de infección a tiempo,- un hijo de la pandemia-, huyendo hacia los montes cercanos con mi familia.
-También he de deciros, que pasaron cosas muy buenas, aquel virus consiguió que las personas se respetaran y dieran valor a cosas, que primero eran insignificantes.
-La gente aplaudía desde los balcones y las ventanas de sus casas la solidaridad y el trabajo de otros que salían a batirse el cobre a diario por calles desiertas y llenas de tristeza.
-Puso en valor el altruismo y la solidaridad de muchas personas, la gente se dejó la piel en sus trabajos, taxistas solitarios en las venas de la noche, sanitarios que doblaban turnos en su afán de acabar con el "bicho", los supermercados no dejaron ni un solo día de abastecer a la población, con sus trabajadores exhaustos, transportistas solitarios por las carreteras para que no faltaran las provisiones, equipos de limpieza municipales que se dejaron la vida en las calles y un sinfín de personas anónimas que lucharon hasta la extenuación por acabar con el virus.
-Hoy sois vosotros, los niños del coronavirus, los que tendréis que poner freno a futuras guerras víricas, con los conocimientos adquiridos, en aquella primavera devastadora de sangre, sudor y lágrimas.
-Si algo aprendisteis de aquel largo confinamiento de tres meses con sus días y noches, fue a ser pacientes, a ser los niños de los hijos de la pandemia más devastadora e insolidaria que pudo existir.
-Por todo eso y más, los emigrantes y supervivientes de este virus devastador, tenemos que confiar en vosotros, como salvadores del planeta en un futuro cercano.
-Salud y buena suerte.
-Ya prácticamente nadie se acuerda del famoso covid-19, que aniquiló a miles de personas en todo el mundo.
-Hoy Max ha vuelto por su pueblo, aquel que fue devastado por el virus dejando huérfanos y sin abuelos a los niños del coronavirus.
-La vida sigue en este pequeño pueblo del pirineo español, pero siguen siendo muchas las incógnitas y miles las preguntas sin responder.
-El presidente salió ileso, pero tuvo que hacer frente al acabar la pandemia a una moción de censura de la cual salió indemne, no así del fallecimiento de familiares y amigos cercanos.
-El virus fue una debacle mundial y a nivel nacional el caos económico y social de todo el país fue devastador, quedando sólo, los llamados hijos de la pandemia.
-Yo fui uno de esos padres que consiguió escapar del foco de infección a tiempo,- un hijo de la pandemia-, huyendo hacia los montes cercanos con mi familia.
-También he de deciros, que pasaron cosas muy buenas, aquel virus consiguió que las personas se respetaran y dieran valor a cosas, que primero eran insignificantes.
-La gente aplaudía desde los balcones y las ventanas de sus casas la solidaridad y el trabajo de otros que salían a batirse el cobre a diario por calles desiertas y llenas de tristeza.
-Puso en valor el altruismo y la solidaridad de muchas personas, la gente se dejó la piel en sus trabajos, taxistas solitarios en las venas de la noche, sanitarios que doblaban turnos en su afán de acabar con el "bicho", los supermercados no dejaron ni un solo día de abastecer a la población, con sus trabajadores exhaustos, transportistas solitarios por las carreteras para que no faltaran las provisiones, equipos de limpieza municipales que se dejaron la vida en las calles y un sinfín de personas anónimas que lucharon hasta la extenuación por acabar con el virus.
-Hoy sois vosotros, los niños del coronavirus, los que tendréis que poner freno a futuras guerras víricas, con los conocimientos adquiridos, en aquella primavera devastadora de sangre, sudor y lágrimas.
-Si algo aprendisteis de aquel largo confinamiento de tres meses con sus días y noches, fue a ser pacientes, a ser los niños de los hijos de la pandemia más devastadora e insolidaria que pudo existir.
-Por todo eso y más, los emigrantes y supervivientes de este virus devastador, tenemos que confiar en vosotros, como salvadores del planeta en un futuro cercano.
-Salud y buena suerte.
sábado, 21 de marzo de 2020
Covid-19. Pandemia.
Llevo varios días confinado entre cuatro paredes y da mucho tiempo para pensar y reflexionar.
Atravesamos unos momentos muy difíciles a nivel mundial, pero juntos y unidos venceremos a la pandemia.
Es en estos momentos, cuando te das cuenta de los valores humanos que todos escondemos en nuestras entrañas, juntos arrimando el hombro en el sector alimentario, en momentos muy complicados para que no nos falte de nada,
sanitarios luchando hasta la saciedad en turnos agotadores, bomberos, policías,etc.
Vaya mi pequeño homenaje a todos ellos desde estas lineas, son días de mucha confusión y desasosiego, pero entre todos venceremos.
Vivimos momentos épicos que quedarán para los anales de la historia, que mañana nuestros hijos estudiarán.
Es algo nuevo par todos y nadie está preparado para estos contratiempos, pero si algo tiene el ser humano es capacidad para reaccionar ante situaciones adversas.
Personalmente creo que este es el comienzo de una serie de virus que seguirán al Covid-19 en el futuro, pero sí tengo claro que lo que estamos aprendiendo ahora nos servirá en el futuro.
Estoy deseando abrazar a toda mi gente, agasajaros a todos, comeros a besos.
Salir a las calles,disfrutar de mis paseos matutinos,de mi trabajo,del sol, del mar, de la libertad y por supuesto de ver jugar a "mi" Racing en el Sardinero
Juntos y unidos venceremos en esta batalla atronadora y bestial.
Salud y fuerza compañeros.
domingo, 23 de febrero de 2020
Sin identidad.
Y ella finge que se lo cree, su marido permanece en paradero desconocido desde hace una semana.
La doctora continúa con su rutina habitual en el central, jugando al despiste con el resto de los mortales.
Lucía viaja en secreto a la selva colombiana sabiendo que el doctor está vivo y se esconde de la guerrilla.
Hubo un ataque al pueblo donde estaba de cooperante, pero Tomás consiguió escapar al interior de la selva amazónica.
De vuelta a España y preservando su identidad,se instalan en una pequeña localidad de la serranía de Ronda, ambos viven en el anonimato de otra identidad.
Lucía finge que se lo cree.
La doctora continúa con su rutina habitual en el central, jugando al despiste con el resto de los mortales.
Lucía viaja en secreto a la selva colombiana sabiendo que el doctor está vivo y se esconde de la guerrilla.
Hubo un ataque al pueblo donde estaba de cooperante, pero Tomás consiguió escapar al interior de la selva amazónica.
De vuelta a España y preservando su identidad,se instalan en una pequeña localidad de la serranía de Ronda, ambos viven en el anonimato de otra identidad.
Lucía finge que se lo cree.
miércoles, 12 de febrero de 2020
Puro teatro.
Ahora ya vestido puede salir a actuar, su vida es puro teatro.
Cuando sale a escena se olvida que está sobre el escenario y su pánico escénico desaparece.
Nació entre bambalinas y creció en escenarios alrededor del mundo, sus padres, grandes actores, fallecieron en el escenario.
Hoy propietario y productor de los mejores teatros del planeta sigue estando desnudo y siente pavor, pero cuando se alza el telón, actúa con devoción.
Sus hijos crecen felices sobre las tablas, como él en su niñez.
Mañana será otro día más, la función debe continuar.
Cuando sale a escena se olvida que está sobre el escenario y su pánico escénico desaparece.
Nació entre bambalinas y creció en escenarios alrededor del mundo, sus padres, grandes actores, fallecieron en el escenario.
Hoy propietario y productor de los mejores teatros del planeta sigue estando desnudo y siente pavor, pero cuando se alza el telón, actúa con devoción.
Sus hijos crecen felices sobre las tablas, como él en su niñez.
Mañana será otro día más, la función debe continuar.
viernes, 10 de enero de 2020
Sentimientos encontrados
En la guerra lo perdió todo, hasta su pierna, pero su dignidad y su valía siguen intactas.
Los bombardeos de los aliados fascistas en Madrid son cada vez mas intensos y los refugios son escasos para albergar tanta demanda, varios compañeros de partido han sido fusilados al alba y tengo mis sentimientos encontrados.
Mi trabajo de periodista en el periódico de las milicias esta llegando a su fin, ya no hay nada que rascar.
En la calle Montera hoy se han contabilizado más de quinientas victimas, la situación del ejercito republicano es insostenible, estamos perdiendo la guerra y tengo la sensación de que la parca está llamando a mi puerta.
Es el momento de escapar de esta barbarie absurda y empezar una nueva vida, no me queda familia, ni amigos a los que aferrarme, al anochecer emprendo la huida.
Suenan las sirenas, vuelven los bombardeos y no encuentro refugio donde cobijarme, la única pared que me queda en pie en la vivienda es reventada y cae sobre mi pierna, dejándola inservible.
Varios días después despierto en una fría habitación de hospital en Valencia capital.
Mi pierna izquierda ya es historia y empieza un duro camino para recuperarme, con persistencia, esfuerzo y lagrimas derramadas salgo caminando con muletas del hospital un tiempo después.
La guerra ha terminado pero sigo siendo carne de cañón. Con la ayuda de un camarada de partido consigo embarcar de polizón en un carguero de bandera chilena y tras muchos días de navegación sin apenas comida ni agua consigo el objetivo y desembarco en Valparaiso.
Han pasado varios meses y ya tengo amistades de la profesión y largas conversaciones con literarios chilenos y algunos españoles exiliados.
Aquí esta ahora mi porqué y el amor de mi vida, atrás han quedado años de sangre y barbarie, pero mis sentimientos siguen encontrados.
Algún día volveré mi España ultrajada y resquebrajada.
Los bombardeos de los aliados fascistas en Madrid son cada vez mas intensos y los refugios son escasos para albergar tanta demanda, varios compañeros de partido han sido fusilados al alba y tengo mis sentimientos encontrados.
Mi trabajo de periodista en el periódico de las milicias esta llegando a su fin, ya no hay nada que rascar.
En la calle Montera hoy se han contabilizado más de quinientas victimas, la situación del ejercito republicano es insostenible, estamos perdiendo la guerra y tengo la sensación de que la parca está llamando a mi puerta.
Es el momento de escapar de esta barbarie absurda y empezar una nueva vida, no me queda familia, ni amigos a los que aferrarme, al anochecer emprendo la huida.
Suenan las sirenas, vuelven los bombardeos y no encuentro refugio donde cobijarme, la única pared que me queda en pie en la vivienda es reventada y cae sobre mi pierna, dejándola inservible.
Varios días después despierto en una fría habitación de hospital en Valencia capital.
Mi pierna izquierda ya es historia y empieza un duro camino para recuperarme, con persistencia, esfuerzo y lagrimas derramadas salgo caminando con muletas del hospital un tiempo después.
La guerra ha terminado pero sigo siendo carne de cañón. Con la ayuda de un camarada de partido consigo embarcar de polizón en un carguero de bandera chilena y tras muchos días de navegación sin apenas comida ni agua consigo el objetivo y desembarco en Valparaiso.
Han pasado varios meses y ya tengo amistades de la profesión y largas conversaciones con literarios chilenos y algunos españoles exiliados.
Aquí esta ahora mi porqué y el amor de mi vida, atrás han quedado años de sangre y barbarie, pero mis sentimientos siguen encontrados.
Algún día volveré mi España ultrajada y resquebrajada.
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