Benjamín coge la carpeta de candidatos de la barra y se va hacia la puerta buscando al elegido.
La gerencia del Arco iris será para… Antonio Heredia. El equipo de la sala le da la bienvenida y le pone al día con los entresijos del negocio.
La discreción es primordial, por el local pasan personas muy importantes de la sociedad santanderina.
La noche acaba de comenzar y Heredia ejerce su profesión con profesionalidad, quince años después nada ha cambiado; el dueño del Arco Iris sigue sin dar la cara ante su hijo. Nunca supo querer al zagal.
El premio, la gerencia.


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